Elecciones en Brasil: el balotaje que se define en los márgenes.
Primer turno: Flávio sorprendió y llegará con ventaja.
El 4 de octubre de 2026, Brasil celebró la primera vuelta de sus elecciones presidenciales. El senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), obtuvo el 47,03% de los votos válidos, mientras que el presidente Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), alcanzó el 45,16%. Ninguno superó el 50% necesario, por lo que ambos se enfrentarán en el balotaje del 25 de octubre.
El resultado sorprendió a la mayoría de los sondeos previos. Diez días antes de la votación, Datafolha mostraba a Lula con una ventaja de 40% a 36%. El desempeño real de Flávio superó ampliamente las proyecciones, dándole un impulso psicológico y político de cara a la segunda vuelta.
Las encuestas: diferencia dentro del margen de error
Tras el primer turno, múltiples encuestadoras coinciden en un escenario de empate técnico.
Datafolha (publicada el 15 de octubre) muestra que, en votos válidos, Flávio obtiene 51% y Lula 49%. La diferencia se redujo de 4 puntos porcentuales la semana anterior (52% a 48%) a solo 2 puntos. Si se contabilizan votos en blanco y nulos, Flávio tiene 47% y Lula 45%.
Quaest (publicada el 14 de octubre) presenta datos similares: en votos totales, Flávio 46% y Lula 44%; en votos válidos, Flávio 51% y Lula 49%. Los votos en blanco, nulos y quienes no votarán suman 9%, mientras que los indecisos representan apenas 1%.
Indexa/Broadcast (también del 14 de octubre) indica que ambos candidatos están completamente empatados en votos válidos, con 50% cada uno. En votos totales, cada uno obtiene 47%. Los votos en blanco y nulos representan 4%, y los indecisos 2%.
PoderData/Aya (publicada el 16 de octubre) confirma la misma tendencia: 50% a 50% en votos válidos, 47% a 47% en votos totales.
Todas las diferencias caen dentro del margen de error de 2 puntos porcentuales. Estadísticamente, los dos candidatos son indistinguibles en este momento.
El perfil del electorado: una división geográfica y social marcada
Los datos de Indexa/Broadcast revelan una clara división regional. Flávio lidera en el Centro-Oeste con 58,9% contra 27,2%, en el Sur con 49,2% contra 32,1%, y en el Sudeste con 43,7% contra 41%. Lula solo mantiene una ventaja sólida en el Nordeste, con 52,1% contra 35,4%. En el Norte, ambos están empatados con 46,1% cada uno.
El Sudeste concentra el 42% de la muestra y es la región más poblada del país, lo que lo convierte en el verdadero campo de batalla.
Por género, Lula lidera entre las mujeres con 49% contra 40%, mientras que Flávio domina entre los hombres con 52% contra 40%.
Por religión, la diferencia es más pronunciada: Lula obtiene el 54,2% entre los católicos contra el 26,3% de Flávio, mientras que este último arrasa entre los evangélicos con 81,3% contra 13,6%.
Por nivel de ingresos, Lula lidera entre quienes ganan hasta dos salarios mínimos con 45,8% contra 36,2%, mientras que Flávio gana entre quienes perciben más de cinco salarios mínimos con 49,7% contra 38,9%.
Por edad, Lula tiene una ventaja contundente entre los jóvenes de 16 a 24 años: 53,5% contra 31%. Flávio, en cambio, lidera ligeramente entre los mayores de 60 años con 43,4% contra 39,8%.
El rechazo: ambos candidatos enfrentan una alta resistencia
Quaest indica que el rechazo a Flávio es del 54%, mientras que el de Lula es del 53%, una diferencia de solo 1 punto porcentual. Indexa/Broadcast reporta cifras casi idénticas: 51% para Flávio y 50% para Lula.
Esto significa que ambos candidatos enfrentan un rechazo cercano a la mitad del electorado. La elección se convierte, en gran medida, en una competencia por ver quién genera menos rechazo, más que quién genera más apoyo.
Datafolha profundiza en este punto: el 41% de los encuestados afirma que lo que más teme es un nuevo mandato de Lula, mientras que otro 41% teme el regreso de la familia Bolsonaro al poder. El 31% de los votantes de Flávio admite que su voto es principalmente para impedir la reelección de Lula. Entre los votantes de Lula, ese porcentaje es del 26%.
Las alianzas: ventaja estructural para Flávio
En la primera vuelta, Flávio no construyó ninguna coalición partidaria, mientras que Lula compitió con la alianza "Brasil Preparado", integrada por PSB, PDT, PCdoB, PV y la federación PSOL-Rede.
Tras el primer turno, Flávio completó rápidamente la integración de la derecha y el centro. Los partidos que ya expresaron su apoyo formal son: Partido Liberal (PL), União Brasil, Progresistas (PP), Republicanos, Novo y Podemos. Solo sumando los cinco primeros más el PL, estas fuerzas tendrán 286 diputados federales en 2027 (55,8% de la Cámara) y 50 senadores (mayoría en un Senado de 81 escaños).
Lula, en cambio, solo obtuvo el respaldo formal de partidos pequeños de izquierda: Unidade Popular (UP), PSTU y PCB, y los dos últimos lo hicieron con "apoyo crítico", sin comprometerse a participar en toda la campaña.
Los partidos de centro muestran divisiones. PSD, PSDB y PCO se mantienen neutrales. El MDB está fracturado: las organizaciones del Norte y Nordeste apoyan a Lula, mientras que las del Sur, Sudeste y Centro-Oeste respaldan a Flávio. Según informes, el presidente nacional del MDB, Baleia Rossi, confirmó que 14 de las 27 organizaciones estatales apoyan a Flávio.
El apoyo de los gobernadores: una ventaja contundente para Flávio
En la primera vuelta, 20 estados eligieron gobernador, un récord en la historia democrática reciente. De esos gobernadores electos, 10 apoyan explícitamente a Flávio y solo 5 respaldan a Lula, todos ellos del Nordeste.
Los gobernadores que apoyan a Flávio incluyen a Tarcísio de Freitas (São Paulo), Cleitinho Azevedo (Minas Gerais), Sergio Moro (Paraná), Luciano Zucco (Rio Grande do Sul) y Jorginho Mello (Santa Catarina), entre otros. El gobernador de Goiás, Daniel Vilela, también anunció su apoyo tras el primer turno, elevando el total a 11.
La variable clave: 33,4 millones de ausentes
La abstención en la primera vuelta alcanzó su nivel más alto desde 1998. Según el Tribunal Superior Electoral, 33.444.876 votantes registrados no acudieron a las urnas, lo que representa el 21,08% del electorado, por encima del 20,95% de 2022 y del 20,33% de 2018.
La distribución por estados es desigual: Mato Grosso del Sur lidera con 23,88%, seguido de Río de Janeiro con 23,33%, Minas Gerais con 22,82% y São Paulo con 22,56%.
Históricamente, la abstención en el balotaje suele ser mayor que en la primera vuelta, con la excepción de 2022. Y el grupo que más se abstiene —los votantes de bajos ingresos— es precisamente el corazón del electorado de Lula. Un análisis de Poder360 señala que si la participación cae en el balotaje, Lula se verá más perjudicado.
En la primera vuelta, Flávio aventajó a Lula por aproximadamente 2,2 millones de votos. Si Lula logra movilizar a los ausentes de su base tradicional, esa diferencia podría revertirse. Pero hasta ahora, según Datafolha, la campaña de movilización callejera de Lula "no se ha traducido en un crecimiento medible en las encuestas".
Evaluación general
Desde el punto de vista estrictamente numérico, Flávio mantiene una ventaja de 1 a 2 puntos porcentuales en la mayoría de las encuestas, pero todas las diferencias caen dentro del margen de error. Su ventaja estructural radica en la integración de la derecha y el centro, el apoyo de la mayoría de los gobernadores y la consolidación de su base evangélica y de mayores ingresos.
Lula depende de su dominio absoluto en el Nordeste, su ventaja entre las mujeres y los jóvenes, y su capacidad para movilizar a los 33,4 millones de ausentes. La pregunta central es si la maquinaria del PT será suficiente para compensar la desventaja que muestran los números.
El 25 de octubre, las urnas darán la respuesta final.