En la Copa Nacional de Selecciones OFI 2026, la Selección de Guichón ha encontrado uno de sus principales respaldos en una zona clave del campo: el arco. Con una competencia interna de alto nivel y rendimientos sólidos, el equipo transmite tranquilidad desde el fondo hacia adelante.
Los arqueros del primer equipo, Indalecio Baz y Lautaro Pelayo, conforman una dupla de enorme jerarquía. Dos goleros muy seguros y destacados, parejos en rendimiento y con experiencia comprobada. Ambos llegan a esta Copa como campeón y subcampeón de la Liga de Fútbol de Guichón, un dato que respalda su nivel y regularidad.
Si bien en algún partido pudo haber existido algún error puntual —algo propio del puesto y de la alta exigencia—, eso no ha mermado en absoluto los rendimientos general. Por el contrario, la solidez mostrada ha llevado a que incluso hayan alternado la titularidad, una clara muestra de la paridad y el gran momento que atraviesan.
Baz y Pelayo son arqueros que hoy serían titulares en cualquier equipo, y su presencia le permite a Guichón contar con dos verdaderos pilares en esta Copa, fundamentales en el trámite de los partidos y en la construcción del equipo desde el fondo.
En ese sentido, el entrenador Echeveste puede estar más que tranquilo. No solo por el nivel de sus dos arqueros principales, sino también porque detrás aparece una interesante alternativa: Nahuel Carabajal, un arquero joven, con muchísima proyección y un futuro prometedor. Si bien actualmente ocupa el lugar de tercer golero, su crecimiento es evidente y representa una garantía ante cualquier eventualidad.
La Selección de Guichón afronta esta Copa de Selecciones 2026 con tres arqueros muy seguros, capaces de responder a una competencia exigente y de alto nivel. Un aspecto clave que refuerza la idea de que los equipos sólidos se construyen desde atrás hacia adelante, y en ese camino, Guichón está muy bien parado.
Por presente, proyección y nivel, no resulta exagerado afirmar que estos arqueros tranquilamente podrían integrar algún plantel de equipo profesional, confirmando que el arco guichonense está, sin dudas, en buenas manos.
