Marcelino Gómez: de Guichón a una vida entre canciones y paisajes


Nacido en una estancia de Guichón, Paysandú, Marcelino Gómez creció rodeado de campo, tradición y música. Hijo de un capataz, desde muy pequeño aprendió a pastorear vacas y a cantar mientras recorría los caminos de tierra. A los seis años, su voz ya se mezclaba con el viento y el mugido del ganado, anunciando lo que sería su destino: llevar el canto como forma de vida. Esa infancia rural marcó su sensibilidad y su manera de entender el arte, siempre ligado a la tierra y a la gente sencilla que la habita.

Su debut oficial llegó a los 17 años, en su querido Guichón, pero el salto a la popularidad ocurrió cuando un certamen llamado "Los domingos de la alegría", en el club Nacional, lo consagró como ganador. Ese triunfo abrió las puertas de la televisión, y pronto cantó en el canal 3 de Paysandú junto a figuras como Katunga y Sergio Denis. Más tarde, representó a Salto en festivales nacionales, recorriendo Artigas, Durazno y Cerro Largo, donde se alzó con todos los premios. Su voz comenzaba a cruzar fronteras, y su nombre empezaba a sonar con fuerza en el interior del país.

Su carrera lo llevó también a la radio, con pasos por Cultural de Salto, y a cruzar el charco hacia Argentina, donde compartió escenario con Los Cuatro de Córdoba y artistas de Salta. Pero fue una invitación a cantar en Calpica, en el club Cinecope, lo que marcó un antes y un después. Luego llegaría por primera vez a Bella Unión, un pueblo del que se enamoró perdidamente, y donde echó raíces. Allí formó familia y encontró el espacio perfecto para su madurez artística, comenzando a escribir canciones con historias reales, como "Sollozo por mi ciudad", su primer tema compuesto.

Su obra creció con los años, y sus letras se convirtieron en el reflejo de vivencias auténticas, de amores, despedidas y paisajes interiores. Cada canción suya lleva la huella de sus andanzas y de los rostros que encontró en el camino. Su música no es solo entretenimiento, sino crónica viva de una vida entregada al arte y a la gente. Por eso, hoy es más que un cantor: es memoria afectiva de varias generaciones que crecieron escuchándolo.

Actualmente, Marcelino Gómez conduce "De puro canto" en Radio Bella Unión, un programa que mantiene viva la esencia de su trayectoria. Amigo querido, artista inmenso y vecino ejemplar, su historia sigue escribiéndose cada día con la misma pasión que lo llevó a cantar por primera vez en un rodeo. Sin dudas, mucho más hay por contar de este paisano que convirtió el canto en su hogar y en su legado.
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