La maestra de Tiatucura que convierte la historia charrúa en un espacio vivo.
Fiorela Vacaro es oriunda de Paysandú y está al frente de la escuela 29 Vaimaca Perú, en la localidad de Tiatucura, sobre la ruta 90. Durante la semana vive en la zona, ya que el ómnibus pasa los lunes y viernes, y los fines de semana viaja a su residencia en la ciudad. Su trabajo diario en una escuela unidocente con solo cinco niños no le impide impulsar un proyecto que busca recuperar y poner en valor la propia historia de la institución y su vínculo con la identidad del territorio.
Ese proyecto es la Muestra Indígena, un espacio que, según explicó la propia maestra, "actualmente se encuentra en construcción". La intención es que pueda crecer y enriquecerse con el paso del tiempo, y que los docentes y niños que lleguen en el futuro puedan continuar construyéndolo. Vacaro concibe este espacio como una oportunidad para que quienes visiten la escuela se acerquen a la historia de los pueblos originarios del país, especialmente al pueblo charrúa, conociendo aspectos de su cultura, formas de vida, lenguaje, saberes y vínculo con la naturaleza.
La maestra fue clara respecto a que no se trata de una simple exposición de objetos. "No pretendemos que sea solamente una exposición de objetos, sino un espacio vivo, que pueda seguir construyéndose a partir de historias, relatos, conocimientos, materiales y aportes de distintas personas de la comunidad", señaló. En esa línea, destacó que, además de los materiales concretos recibidos, las donaciones han incluido algo que considera especialmente importante: información, relatos, historias, experiencias y conocimientos que permiten enriquecer el proyecto desde diferentes miradas.
Hasta el momento, el espacio cuenta con pocos objetos, ya que el proyecto recién comienza a construirse. Sin embargo, ya han recibido valiosas donaciones de Omar Moyano, Elena Santana y sus hermanos, Juan Carlos Ualde y del Grupo Derecho Indígena. La maestra valoró especialmente el aporte de estas personas y grupos, que han brindado no solo materiales sino también relatos y experiencias que han permitido aprender y enriquecer la propuesta.
Los cinco niños de la escuela —uno de educación inicial de 4 años, dos de tercer año y dos niñas de quinto— están muy entusiasmados, curiosos y comprometidos con el proyecto. Para ellos ha significado la posibilidad de aprender a partir de preguntas, relatos, objetos, imágenes y conversaciones con personas que conocen y transmiten estos saberes. Además, se han convertido en enseñantes, compartiendo lo aprendido con otras escuelas mediante videollamada. A medida que avanza el proyecto, han surgido muchas preguntas propias: quieren saber cómo vivían, cómo se vestían, qué animales cazaban, qué palabras utilizaban, cómo se relacionaban con la naturaleza, qué significaban sus rituales y cómo transmitían sus conocimientos.
La maestra adelantó que pretenden inaugurar la muestra en el mes del Patrimonio. A partir del 3 de octubre participarán junto a otras escuelas en una muestra que se realizará en la Inspección de Escuelas de Paysandú. Posteriormente, el lunes 19 de octubre, tienen previsto abrir el espacio de la muestra en la propia escuela para compartirlo con las familias, integrantes de la comunidad y todas aquellas personas interesadas en conocer el proyecto. La intención, según subrayó Vacaro, es que la muestra no sea un proyecto que termine con una inauguración, sino una construcción que quede abierta para seguir aprendiendo, preguntando, incorporando nuevos aportes y manteniendo vivas las raíces culturales del territorio.