Diputados aprobó un proyecto que busca prohibir el consumo de tabaco, cannabis y dispositivos para fumar en espacios abiertos destinados a la recreación y al deporte de niños y adolescentes. La iniciativa todavía debe pasar por el Senado. En Paysandú existen antecedentes de reclamos y propuestas similares, mientras que en Guichón el eventual cambio abre un debate sobre la convivencia, los derechos individuales y la protección de las familias.
La posibilidad de prohibir fumar en plazas, parques y espacios deportivos infantiles volvió a instalarse en la agenda nacional. El martes 3 de noviembre, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley que amplía los espacios libres de humo en Uruguay, incorporando áreas abiertas, tanto públicas como privadas, destinadas a actividades recreativas o deportivas para menores de edad.
La iniciativa modifica el artículo 3.º de la Ley 18.256, conocida como ley de control del tabaquismo. Entre los lugares comprendidos aparecen plazas, parques y otros espacios de características similares. También se contempla el consumo de cannabis, mientras que las restricciones previstas para los productos de tabaco se extienden a los dispositivos electrónicos para fumar, de acuerdo con la normativa vigente.
Sin embargo, hay una precisión importante: el proyecto fue aprobado por Diputados, pero todavía debe ser considerado por el Senado. Por lo tanto, no corresponde presentarlo como una nueva ley ya vigente. Su aprobación definitiva y posterior implementación dependerán de las siguientes etapas legislativas y reglamentarias.
UNA DISCUSIÓN QUE PAYSANDÚ YA HABÍA PLANTEADO
Lo que sucede ahora en el Parlamento tiene un antecedente directo en el departamento de Paysandú.
En mayo de 2021, el entonces edil y presidente de la Junta Departamental, Braulio Álvarez, presentó una iniciativa para prohibir fumar en plazas, parques y paseos públicos donde existieran juegos infantiles, areneros, circuitos aeróbicos o sectores destinados a la práctica deportiva.
El planteo surgió a partir de inquietudes de vecinos que manifestaban su malestar por tener que compartir esos espacios con personas que fumaban cerca de los juegos infantiles o de los lugares utilizados para realizar actividad física.
En aquel momento, Álvarez sostuvo que la intención no era eliminar la posibilidad de fumar en todos los espacios abiertos, sino encontrar un equilibrio entre los derechos de los fumadores y los de quienes no desean exponerse al humo. La propuesta también recibió el respaldo del entonces intendente Nicolás Olivera, según declaraciones recogidas por diario El País.
La discusión volvió a aparecer en noviembre de 2025, cuando el edil Federico Inella retomó el planteo en la Junta Departamental, recordando el antecedente de Álvarez.
La iniciativa proponía delimitar y señalizar espacios públicos libres de humo en aquellos lugares donde hubiera juegos infantiles, circuitos aeróbicos o actividades deportivas. También contemplaba medidas de concientización y un régimen de sanciones.
Un aspecto relevante es que el planteo contó con el apoyo del Programa Nacional de Control de Tabaco, dependiente del Ministerio de Salud Pública. Desde ese ámbito se consideró favorable avanzar hacia una regulación que protegiera especialmente a niños, adolescentes y otras personas vulnerables a la exposición al humo.
De esta manera, Paysandú ya había comenzado a discutir, a nivel departamental, una problemática que ahora vuelve a tomar fuerza en el ámbito legislativo nacional.
¿QUÉ CAMBIARÍA EN LOS ESPACIOS PÚBLICOS?
El proyecto aprobado en Diputados establece un criterio que merece especial atención: no se trata de prohibir fumar en cualquier espacio abierto, sino en aquellos destinados a actividades recreativas o deportivas para menores de edad.
Esto significa que una plaza con juegos infantiles, un parque utilizado para actividades recreativas de niños o un espacio deportivo destinado a categorías infantiles podrían quedar comprendidos en la prohibición.
También se incluyen espacios privados que tengan ese mismo destino, por lo que el alcance no se limitaría exclusivamente a los bienes públicos.
En cuanto a las sustancias, la medida comprende el tabaco y el cannabis. Además, el Decreto 125/025 extendió a los dispositivos electrónicos para fumar las prohibiciones previstas para los productos de tabaco.
En el caso de las plazas públicas alcanzadas, las intendencias tendrán responsabilidades en la implementación de la medida, incluyendo la colocación de cartelería que informe sobre la prohibición.
La reglamentación deberá precisar cuáles son los otros espacios de características similares que quedarán comprendidos.
GUICHÓN: ¿QUÉ PODRÍA SUCEDER?
Aunque todavía no existe una nueva prohibición vigente que permita afirmar que fumar quedará inmediatamente prohibido en todas las plazas y espacios deportivos de Guichón, la aprobación en Diputados abre un escenario que merece atención local.
La ciudad cuenta con espacios públicos utilizados habitualmente por familias, niños, adolescentes y personas que realizan actividades recreativas y deportivas. En esos lugares, la convivencia entre quienes concurren a disfrutar de un espacio saludable y quienes consumen tabaco u otras sustancias encendidas puede generar situaciones de conflicto.
Si el proyecto se convierte en ley y su reglamentación incluye esos espacios, las autoridades departamentales deberán determinar cuáles quedan comprendidos, señalizarlos y establecer los mecanismos para hacer cumplir la disposición.
En Guichón, esto podría traducirse en cartelería visible en plazas y sectores recreativos infantiles, así como en restricciones durante actividades deportivas destinadas a menores.
Un punto que merece especial consideración es el fútbol infantil y las actividades deportivas formativas. Los escenarios donde concurren niños y adolescentes, junto con sus familias, podrían quedar alcanzados si reúnen las condiciones previstas en la normativa.
No obstante, no sería correcto afirmar que todos los estadios, canchas o espacios deportivos de la ciudad quedarán automáticamente comprendidos. Habrá que considerar su destino, el uso efectivo de sus instalaciones y lo que finalmente establezca la reglamentación.
Tampoco se ha podido verificar, hasta el momento, un pronunciamiento específico de las autoridades municipales de Guichón sobre cómo se aplicaría esta eventual normativa en la localidad.
EL RECLAMO DE LAS FAMILIAS FRENTE AL DERECHO INDIVIDUAL
Más allá de las cuestiones legislativas, existe una discusión social que explica buena parte del respaldo que estas iniciativas han conseguido.
Para muchas familias, concurrir a una plaza con sus hijos debería significar disfrutar de un ambiente saludable, sin tener que buscar otro sector porque alguien está fumando cerca de los juegos infantiles.
El reclamo no necesariamente apunta a impedir que una persona fume en cualquier espacio al aire libre, sino a establecer límites en aquellos lugares que tienen una finalidad recreativa o deportiva y donde los niños son los principales usuarios.
Del otro lado, también aparece una discusión legítima sobre el uso de los espacios públicos y la libertad individual. Quienes fuman pueden considerar excesivo que se extiendan las restricciones a lugares abiertos, donde no existe el mismo grado de concentración de humo que en un ambiente cerrado.
El desafío de la normativa será establecer límites claros, razonables y aplicables, evitando que una medida destinada a proteger la salud infantil termine convirtiéndose en una fuente permanente de enfrentamientos entre ciudadanos.
En ese sentido, la señalización, la información y la educación serán tan importantes como la propia prohibición.
UN CAMBIO QUE EXIGIRÁ RESPONSABILIDAD Y CONTROL
Si la iniciativa completa su recorrido parlamentario, el siguiente desafío será llevarla a la práctica.
No alcanzará con colocar carteles. Será necesario informar a la población, explicar cuáles son los espacios comprendidos y establecer quiénes tendrán la responsabilidad de intervenir ante eventuales incumplimientos.
Para localidades como Guichón, donde la cercanía entre vecinos y el uso compartido de los espacios públicos forman parte de la vida cotidiana, una implementación gradual y acompañada de campañas de concientización podría contribuir a evitar conflictos innecesarios.
La experiencia de Paysandú demuestra que la preocupación por el humo en espacios recreativos infantiles no es nueva. Se trata de un reclamo que lleva varios años presente y que ahora encuentra una posible respuesta en el ámbito legislativo nacional.
La discusión, en definitiva, no debería reducirse a fumadores contra no fumadores. Se trata de determinar cómo se utilizan los espacios que pertenecen a todos y qué condiciones deben garantizarse para que niños y familias puedan disfrutarlos. Una plaza es un lugar de encuentro. Una cancha es un espacio de recreación y deporte. Y cuando esos lugares están destinados a la infancia, la convivencia y el cuidado de la salud adquieren una importancia todavía mayor.