El reconocido científico uruguayo Gonzalo Moratorio falleció este jueves a los 44 años de edad, luego de enfrentar un glioblastoma, un tipo de tumor cerebral altamente agresivo que le fue diagnosticado en mayo de 2025 .
La noticia fue confirmada por el Institut Pasteur de Montevideo, institución donde el virólogo se desempeñaba como responsable del Laboratorio de Evolución Experimental de Virus, y generó una inmediata ola de condolencias en el ámbito político y científico del país .
Moratorio se convirtió en una figura central para la gestión de la crisis sanitaria en Uruguay durante la pandemia de covid-19. Junto a la científica Pilar Moreno, lideró el desarrollo de un kit nacional de diagnóstico basado en la técnica de PCR, una herramienta clave que permitió al país contar con tests de producción propia en un momento de escasez global y altos costos . Este aporte le valió un reconocimiento internacional significativo, siendo incluido en diciembre de 2020 por la revista Nature en su lista de las diez personas más destacadas del año en la ciencia, siendo el único latinoamericano en recibir esa distinción en esa edición .
El presidente de la República, Yamandú Orsi, se pronunció a través de sus redes sociales para despedir al científico, destacando su rol en los momentos más críticos de la emergencia sanitaria. "Uruguay le estará eternamente agradecido: en uno de los momentos más difíciles de nuestra historia, su sensibilidad y su conocimiento nos permitió entender y enfrentar una pandemia desconocida para la humanidad", expresó el mandatario . Asimismo, el Institut Pasteur de Montevideo resaltó su convicción de que el conocimiento debía llegar a la sociedad para mejorar la vida de las personas, subrayando su enorme entrega a la investigación .
A lo largo de su trayectoria, Moratorio construyó una carrera dedicada al estudio de la evolución experimental de los virus, especializándose en cómo los patógenos de ARN generan mutaciones y cómo esos mecanismos pueden aprovecharse para estrategias terapéuticas . Su labor no se limitó al SARS-CoV-2, ya que también investigó arbovirus emergentes como el dengue, el zika y el chikungunya, y exploró el uso de virus modificados genéticamente como potenciales agentes contra el cáncer . En 2024, su relevancia científica se mantuvo vigente al ser seleccionado para brindar un discurso en el programa Yale World Fellows de la Universidad de Yale .
En sus últimos meses de vida, el científico atravesó un complejo proceso de salud que incluyó dos operaciones y tratamientos de inmunoterapia y radioterapia . Su situación también trascendió al ámbito judicial cuando inició un recurso de amparo para acceder a medicamentos de alto costo, el cual resultó favorable en ambas instancias . Paralelamente, continuó vinculado a la investigación científica a través de la startup Guska, enfocada en redirigir sus esfuerzos hacia terapias innovadoras para tumores cerebrales, manteniendo hasta el final su compromiso con la ciencia y la búsqueda de soluciones para los pacientes .